La EFSA publicó en el mes de julio una opinión científica relativa a una revisión científica sobre la presencia y control de virus de origen alimentario. Esta opinión incluye la biología, epidemiología y diagnóstico de virus de origen alimentario de interés para la salud pública, concretamente el norovirus (NoV), el virus de la hepatitis A (HAV) y el virus de la Hepatitis E (HEV). La revisión bibliográfica abarca toda la cadena alimentaria, desde la producción primaria, la recolección o cosecha, el procesado y el almacenamiento y venta de alimentos, hasta su consumo.
http://www.efsa.europa.eu/en/efsajournal/doc/2190.pdf
A continuación se recogen algunas de las conclusiones de esta opinión:
La infección por NoV es la causa más común de gastroenteritis en humanos y solamente unas pocas partículas pueden causar la enfermedad. El virus HAV es la hepatitis más común en el mundo, su infectividad es desconocida pero puede ser muy alta. El virus HEV ha sido identificado también como zoonosis; aunque raro, su importancia está aumentando en la UE.
- Los alimentos se pueden contaminar por virus durante todas las etapas de la cadena alimentaria. La transmisión puede ocurrir por el consumo de alimentos contaminados durante los procesos de producción (producción primaria o posterior procesado) o por los manipuladores de alimentos. Los virus no se multiplican en los alimentos pero pueden permanecer en ellos y en el medio ambiente como agentes infecciosos durante tiempos prolongados.
- En la UE se desconoce el número de enfermedades causadas por el NoV atribuibles a los alimentos. No se ha podido determinar la contribución relativa de las diferentes fuentes de infecciones víricas (mariscos, productos frescos, manipuladores de alimentos y manipulación de los alimentos) a las enfermedades de origen alimentario. El sistema de vigilancia de la UE no capta muy eficientemente los brotes de enfermedades debidos a estos virus y hay una clara evidencia de que un número significante de brotes debidos a NoV no son informados al sistema.
- Los antecedentes de los casos de brotes debidos al HAV son a menudo insuficientes para probar la transmisión debida a los alimentos aunque brotes ocasionales sí se han documentado de forma adecuada. Con el descenso de la inmunidad al HAV por la población europea, la probabilidad de que ocurran brotes debidos a estos virus está aumentando.
- El diagnóstico de las infecciones por virus HEV en humanos no se hace rutinariamente en la mayoría de los laboratorios, por lo tanto, los diagnósticos de esta infección y enfermedad se encuentran muy por debajo de los datos reales.
La opinión científica también propone una serie de recomendaciones para prevenir estas enfermedades, entre ellas, las siguientes:
- Dirigir las actuaciones hacia las medidas preventivas más que tratar de eliminar o inactivar los virus en los alimentos.
- Ampliar la legislación de criterios microbiológicos a los virus en moluscos bivalvos, a no ser que se obligue a etiquetar esos productos con la leyenda: “cocinar antes de consumir”.
- La legislación medioambiental deberá considerar medidas de protección frente a la contaminación fecal en las zonas de producción de moluscos, como la prohibición de zonas de producción en la proximidad de eliminación de residuos, establecer límites de E. coli más estrictos en las zonas de producción de la clase B y el uso de procedimientos de alertas de contaminación.
- Dirigir la formación de los manipuladores de alimentos a los requisitos de higiene y, en especial, a la contaminación viral de alimentos, con el fin de reducir el riesgo de contaminación en los alimentos listos para el consumo.
- Recomendar a las personas de alto riesgo (enfermos hepáticos, personas con el sistema inmunológico deprimido y mujeres embarazadas) evitar el consumo de carne e hígado de jabalíes y de cerdos domésticos que no hayan sido cocinados adecuadamente, con el fin de prevenir la hepatitis E.