
Los graves daños ocasionados a la central nuclear de Fukushima por el terremoto del pasado 11 de marzo ocurrido en Japón han provocado fugas a la atmósfera de radiactividad, cuyos efectos no solo se están sintiendo en las personas que están trabajando en la planta nuclear sino también en alimentos y agua procedente de las zonas afectadas.
Las primeras medidas adoptadas por las autoridades japonesas en relación con alimentos y agua fueron prohibir la comercialización de leche y algunas hortalizas (espinacas) procedente de las prefecturas de Fikushima e Ibagari (vecina a Fukushima) porque los niveles de radiactividad detectados se encontraban por encima de los estándares seguros. Cuando se adoptó esta medida ya se hizo mención a niveles bajos de radiactividad en el agua de Tokio.
La comunicación de ayer de las autoridades japonesas ha sido recomendar a los habitantes de Tokio que no den de beber el agua de la red de suministro de Tokio a los niños pequeños porque los contenidos encontrados de radiactividad podrían afectarles, aunque, según las mismas fuentes, estos niveles están variando y podría ser apta para el consumo de todos los grupos de edad, incluidos los niños. El Gobierno japonés va a repartir agua embotellada a las familias que tengan bebés y niños en Tokio y cinco ciudades vecinas.
En cuanto a las hortalizas, las autoridades japonesas han identificado 11 grupos de verduras, entre ella, brócoli, espinacas, col, perejil, coliflor y repollo, con niveles de radiación por encima de las niveles de seguridad, no obstante, según la información oficial, esos niveles no suponen un riesgo para los consumidores. También están intensificando los controles de pescado y marisco porque parece ser que la fauna marina de dos prefecturas cercanas a Fukushima podría estar contaminada por partículas radiactivas.
Actuaciones de algunos países ante la crisis
Varios países han limitado la importación de alimentos, principalmente verduras, frutas y bebidas procedentes de varias prefecturas cercanas a la central nuclear dañada de Japón, como son Estados Unidos, Singapur, Rusia, Australia y Hong Kong; Corea del Sur está estudiando tomar medidas similares. China, Malasia y Filipinas están controlando las importaciones japonesas y Canadá ha informado que va a endurecer el control de los alimentos y bebidas procedentes de Japón.
Actuaciones de la Comisión Europea
En la reunión del Consejo de la Unión Europea sobre Agricultura y Pesca de día 17 de marzo, el Comisario de Agricultura informó a los Ministros de Agricultura de los Estados miembros que, hasta esa fecha, no han habido riesgos para la salud de los consumidores europeos por la crisis radiactiva de Japón, recordó que los alimentos que actualmente puede importar Japón a la Unión Europea son pescados, moluscos bivalvos y piensos, así como verduras y frutas. No obstante, con el fin de comprobar la posible contaminación de alimentos procedentes de Japón, los Estados miembros están intensificado los controles de los productos japoneses en las aduanas comunitarias.
http://www.consilium.europa.eu/uedocs/cms_data/docs/pressdata/en/agricult/120011.pdf
Organización Mundial de la Salud
La OMS junto con la FAO y la IAEA están trabajando conjuntamente para ofrecer información y expertos al Gobierno japonés sobre la seguridad de los alimentos producidos en Japón. Según estos organismos, Japón está realizando un control exhaustivo de los alimentos y agua susceptibles de estar contaminados con radiactividad, también están realizando las mediciones de radiactividad teniendo en cuenta las normas internacionales del Codex Alimentarius y están informando frecuentemente a los consumidores y a los productores sobre los resultados obtenidos.
En la nota de prensa de la OMS publicada sobre la crisis radiactiva, en forma de preguntas y respuestas, se informa de que los alimentos se contaminan con la radiactividad porque el material radiactivo cae del aire o es transportado por la lluvia o la nieve, se deposita sobre la superficie de los productos, como la fruta, la verdura o las plantas utilizadas en la alimentación animal. La radiactividad puede caer también sobre ríos y mares, y contaminar a los animales marinos y continentales. Para proteger en la medida de lo posible las zonas agrícolas y ganaderas, la OMS ha hecho una serie de recomendaciones, como son:
http://www.who.int/hac/crises/jpn/faqs/en/index7.html