
Fuentes del mercurio
El mercurio es un metal pesado que se encuentra en el medioambiente en forma de mercurio metálico y de mercurio orgánico e inorgánico. En la atmósfera, la mayoría del mercurio se encuentra en forma de vapor de mercurio elemental y de mercurio inorgánico, y en suelo, agua, plantas y animales en forma de mercurio inorgánico y orgánico (fundamentalmente metilmercurio). La mayor fuente de mercurio atmosférico es natural, procedente de la desgasificación de la corteza terrestre, no obstante la actividad humana aporta grandes cantidades de mercurio al medioambiente. Según la EPA (Environmental Protection Agency), la incineración de residuos sólidos y la utilización de combustibles fósiles son las fuentes antropogénicas que aportan la mayor cantidad de mercurio al medioambiente en Estados Unidos (aproximadamente un 87%). Otras fuentes debidas a la actividad humana y que emiten mercurio al aire son la extracción minera del mercurio, la utilización de este metal en la industria cloroalcalina y la fabricación de cemento. El mercurio presente en el suelo procede del uso de fertilizantes y funguicidas, así como de la eliminación de residuos sólidos.
El mercurio pasa a las aguas superficiales procedente del suelo y rocas que contienen mercurio de forma natural y de la propia actividad industrial. También puede depositarse en las aguas superficiales y suelo, de forma indirecta, a través de la lluvia que contiene el mercurio presente en el aire.

Toxicidad del mercurio
La toxicidad del mercurio depende de la forma química en la que se encuentre. El mercurio elemental apenas es tóxico por vía oral porque se absorbe muy poco y se elimina con mucha rapidez, no obstante en forma de vapor es absorbido rápidamente por los pulmones pudiendo dar lugar a intoxicaciones agudas y crónicas. Los compuestos inorgánicos del mercurio son mas tóxicos que el propio metal pero los efectos biológicos mas severos son los de algunos compuestos orgánicos. Según la OMS, el metilmercurio (la forma orgánica más tóxica del mercurio y la que se encuentra en mayor porcentaje en los pescados y productos pesqueros) está entre los 6 compuestos químicos más peligrosos para el medio ambiente.
La exposición a valores relativamente altos de metilmercurio produce una gran variedad de efectos en la salud. Algunos estudios han demostrado que la exposición a bajas dosis puede afectar al sistema cardiovascular e inmunológico, la neurotoxicidad es el efecto de mayor importancia.
El JECFA en su reunión 61ª de 10-19 de junio de 2003 evaluó nuevamente el metilmercurio e informó que este compuesto puede inducir efectos tóxicos en algunos órganos y sistemas, como el sistema nervioso, riñones, hígado y órganos reproductivos, confirmando que el efecto en el hombre de mayor preocupación es el neurotóxico. Además, el desarrollo neuronal es considerado el problema de salud pública de mayor relevancia y el período de exposición durante el embarazo el más sensible de todos.
Exposición del mercurio por la población del País Vasco
Como ya he comentado en otras noticias, el País Vasco lleva desarrollando desde los años 90 un Estudio de Dieta Total en el que cada mes se compran los alimentos que constituyen la dieta media del consumidor adulto, se preparan para su consumo, se reúnen en 16 grupos de composición similar (pescados, frutas, cereales, etc) y en esos grupos se analizan los contaminantes de interés. Con estos resultados analíticos y los datos de consumo de alimentos procedentes de una encuesta alimentaria se estiman las ingestas de los contaminantes.
Los resultados de este estudio lo suele publicar anualmente la Dirección de Salud Pública del Gobierno Vasco en su web, desde el primer informe detallado correspondiente a los años 1990-1995 hasta los resúmenes anuales en forma de “Informes de Salud Pública”.
Paralelamente a esta información, la web ELIKA, también del Gobierno Vasco, ha publicado recientemente un documento titulado “Mercurio en alimentos” en el que explica el ciclo del mercurio, su toxicidad, la presencia en los alimentos, la exposición al mercurio por la población vasca y finaliza con un capítulo sobre la reducción de mercurio.
http://www.elika.net/datos/articulos/Archivo610/Berezi%20Mercurio%20Sep%202010.pdf
En ambos informes, se recogen las estimaciones de las ingestas medias de metilmercurio por la población vasca a través del consumo de pescados y mariscos y se comparan con la Ingesta Semanal Tolerable Provisional (ISTP) fijada por el JECFA en el año 2003 de 1,6 ug/Kg de peso corporal. Mientras que con los datos del Estudio de Dieta Total correspondiente al año 2007 se calcula una ingesta semanal de 1,09 ug/kg peso corporal, es decir un 68% de la ISTP; los referidos en el documento de ELIKA, muestran un valor de 7,41 ug/persona/día, (0,86 ug/kg peso corporal a la semana, teniendo en cuenta un peso de 60 kg) es decir un 54% de la ISTP.
De ambas cifras hay que mencionar que el documento de ELIKA no hace referencia al origen de esos datos, ni en el texto, ni en la bibliografía que se adjunta como recomendada, es decir ¿Cómo se ha calculado la ingesta media de metilmercurio? ¿A que año corresponde? ¿Cuántas muestras se han tomado? ¿Se han preparado los alimentos como se consumen, o simplemente se han analizado los productos frescos? ¿En qué encuestas de consumo de alimentos se han basado?
En definitiva, parece que los datos correspondientes al Estudio de Dieta Total ofrecen la garantía de un procedimiento conocido y estandarizado en todo el mundo, por tanto tienen una mayor confianza para reflejar la exposición de los consumidores vascos frente a este metal. La aparición de datos “de origen desconocido” puede dar lugar a mucha confusión porque no se puede juzgar su validez.
Consumidores extremos, embarazadas y niños
Hasta ahora hemos visto las ingestas de los “consumidores medios”, pero ¿qué pasa con los consumidores extremos?, es decir aquellos que consumen cantidades elevadas de pescado y de marisco. Algunos estudios de consumo de alimentos han puesto de manifiesto que los consumidores extremos de alimentos en general no suelen presentar una ingesta alimentaria que exceda en más de dos veces el consumo medio de la población en su conjunto. Aunque este método suele producir una sobreestimación de la ingesta y son estudios ya antiguos, si aplicamos para los consumidores extremos el doble que para los consumidores medios, la ingesta semanal para este grupo de consumidores sería de 2,18 ug/Kg de peso corporal, que comparándola con la ISTP de 1,6 ug/Kg de peso corporal, nos saldría un 136% de la ISTP.
Está claro que estas cifras teóricas tienen que ser contrastadas con cifras reales de consumo de alimentos por consumidores extremos (valdrían los percentiles 95 de los datos de las encuestas de consumo de alimentos, concretamente de consumo de pescados y mariscos), con el fin de poder comprobar si efectivamente hay grupos de población que están excediendo los niveles de seguridad para el metilmercurio fijados por los Organismos científicos.
También habría que calcular las ingestas semanales de niños y embarazadas, dado que son los grupos vulnerables para la toxicidad de este metal. Es necesario disponer de datos de consumo de alimentos de estos grupos, para hacer las estimaciones reales, pero, dado el bajo peso corporal de los niños, es posible que sus ingestas de metilmercurio se acerquen o superen la ISTP fijada por el JECFA.
Ahora bien, mientras se obtienen estos datos de consumo de alimentos, sería deseable que las autoridades sanitarias estatales y autonómicas adoptaran medidas para proteger a estos grupos de población, por ejemplo, recomendando una reducción en el consumo de aquellos pescados que contengan contenidos elevados de mercurio y aplicando las recomendaciones publicadas por la Comisión Europea dirigidas a mujeres que quieran quedarse embarazadas, embarazadas y lactantes.
http://ec.europa.eu/food/food/chemicalsafety/contaminants/information_note_mercury-fish_21-04-2008.pdf