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Lunes, 16 Febrero 2009
Reducción de sal en los alimentos

Factores de riesgo asociados a las enfermedades cardiovasculares

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) una tercera parte (15,3 millones de personas) de las muertes mundiales, en términos globales, se deben a las enfermedades cardiovasculares. Estos índices de mortalidad son consecuencia de una exposición previa a factores de riesgos tales como nutrición inapropiada, insuficiente actividad física y consumo de tabaco. Y una alimentación poco saludable está relacionada con un alto consumo de grasas saturadas, de sal y de hidratos de carbono refinados, y también con un bajo consumo de frutas y verduras.

La sal y la presión sanguínea

El mayor factor de riesgo para las enfermedades coronarias es una elevada presión sanguínea y el factor asociado a esta elevada presión sanguínea es la ingesta de sodio a través de los alimentos. Estimaciones realizadas de estudios dirigidos a grupos de población han concluido que una reducción en la ingesta de sodio conducirían a una disminución en un 50% de las personas que requieren medicación para reducir la presión arterial, una reducción en un 22% en el número de muertes como consecuencia de infartos y un descenso en un 16% en el número de fallecimientos debidos a enfermedades coronarias. Con estos datos el organismo científico de la OMS, en su informe técnico del año 2003 titulado  "Diet, nutrition and the prevention of chronic diseases" recomienda una limitación de la ingesta de sal (cloruro sódico) inferior a 5 gramos diarios (aproximadamente una cucharada de café). Esta ingesta incluiría el aporte de sal de todos los alimentos, tanto los elaborados en el hogar como los adquiridos ya preparados y los consumidos fuera del hogar.

Reducción de sal en los alimentos

Para alcanzar este objetivo muchos países están desarrollando políticas encaminadas a conseguir que los alimentos producidos por las industrias alimentarias reduzcan el uso de sal en los alimentos preparados. En esta línea, el Ministerio de Sanidad y Consumo firmó un Convenio en el año 2005 con la Confederación Española de Organizaciones de Panaderías y la Asociación Española de Masas Congeladas dirigido a reducir la adición de sal a los ingredientes del pan con el fin de alcanzar una media de 18 gramos de sal por kilo de pan. La importancia de esta actuación se explica porque el pan es el alimento que más sodio aporta a la dieta diaria de los españoles (alrededor de un 20%). Según ha informado recientemente la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), los resultados de este convenio, tras cuatro años de reducción de sal en el pan, han superado los objetivos previstos, puesto que se ha alcanzado una media de 16,3 gramos de sal por kilo. Con estos datos y teniendo en cuenta el consumo medio de pan por habitante en España de 96,88 gramos diarios, la AESAN ha estimado que con un contenido de 18 gramos por kilo en el pan se cumplen las recomendaciones de la OMS de ingesta de sal.

Es una muy buena noticia y un trabajo excelente de colaboración entre las distintas administraciones y los sectores alimentarios españoles, pero todo es mejorable y para llegar a conocer la cantidad real de sodio ingerido de todas las fuentes, no solo del pan, el procedimiento es analizar los contenidos de este metal en la orina de grupos de población seleccionados. Así lo hicieron en el Reino Unido en el año 2008 y los resultados se pueden consultar en el informe "An assessment of dietary sodium levels among adults (aged 19-64) in the UK general population in 2008, based on analysis of dietary sodium in 24 hour urine simples".

Para finalizar, mencionar algunas de  las recomendaciones que la FSA cuelga en una web dedicada exclusivamente a la sal http://www.salt.gov.uk/index.html y que se pueden seguir fácilmente:

  • Reducir la adición de sal a las comidas hasta conseguir acostumbrarse a los nuevos sabores con menos sal o sin sal.
  • Evitar añadir sal a las comidas en la mesa, primero probar la comida y sustituir la sal por especias o hierbas aromáticas.
  • Vigilar los alimentos especialmente los salados, como los aperitivos (patatas chips, frutos secos), salsas (en especial la salsa de soja), quesos, bacon y alimentos preparados adquiridos en comercios.
  • Consumir frutas y verduras, al menos 5 raciones diarias.
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