
La Comisión Europea ha colgado recientemente en su web el informe anual del Sistema de Alerta Rápido para alimentos y piensos (RASFF en sus siglas inglesas) correspondiente al año 2007. En la noticia colgada en este blog el 8 de mayo pasado explicaba brevemente cómo funciona el RASFF, la red de comunicación de alertas alimentarias europea y el Sistema Coordinado de Intercambio Rápido de Información (SCIRI), el equivalente español. Cuando un Estado miembro tiene información de la existencia de un riesgo grave para la salud de las personas relacionado con alimentos o piensos, lo notifica a la Comisión Europea utilizando la red RASFF bajo dos formas: como notificaciones de alerta, cuando el producto está comercializándose en el mercado nacional y puede estar comercializándose en otro Estado miembro; y como notificaciones de información, cuando el producto identificado afecta solo al Estado miembro que lo notifica (la mayoría de ellas se refieren a las partidas controladas en las aduanas procedentes de países terceros).
Número de notificaciones en la década 1997-2007
Como se puede observar en el gráfico 1 elaborado con los datos del informe RASFF del año 2007, desde el año 1997 se ha producido un aumento progresivo en el número de notificaciones de alertas e información. El incremento a partir del año 2004 se explica por la adhesión a la Unión Europea de 10 Estados miembros (Chipre, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Malta, Polonia, y República Checa). No obstante, a partir del 2005 se produce una estabilización en dichas notificaciones.
Notificaciones por Estados miembros
En cuanto a las alertas e información notificadas por los Estados miembros, se puede observar en el gráfico 2 que Italia, Reino Unido y Alemania son los países que mayor número de notificaciones envían al RASFF, seguidos de España, Grecia, Holanda, Polonia, Francia, Dinamarca, Finlandia y Bélgica. Las grandes diferencias entre el número de notificaciones de alertas y el de información, se explica porque los controles que se realizan en las aduanas (puntos de inspección fronterizos) se hacen sobre las partidas que se importan de países terceros y éstas están entrando diariamente. Por su parte, las notificaciones de alertas surgen de los controles que se realizan en los productos producidos y comercializados en cada Estado miembro por las autoridades sanitarias, los autocontroles de las empresas e incluso las denuncias de los consumidores. Hay que añadir que el hecho de que un Estado miembro tenga un número alto de notificaciones no significa que la seguridad alimentaria sea mala en ese país, sino por el contrario indica que ha realizado un mayor número de controles o que el sistema de comunicación funciona mejor que el de otros.
Notificaciones por categoría de peligros
En el último gráfico se pueden comprobar las notificaciones por las causas que las originaron. Los contaminantes forman la primera categoría en las notificaciones durante 2007, no obstante hay que señalar que de las 1.138 notificaciones, 754 correspondieron a las micotoxinas (66%), sustancias producidas por hongos que crecen en determinados grupos de alimentos, fundamentalmente, en frutos secos, frutas, verduras, especias y cereales. A bastante distancia se encuentran los microorganismos, las adulteraciones, composición y cuerpos extraños, los residuos de plaguicidas y de medicamentos veterinarios y los aditivos en alimentos y en piensos.
Mejorar las notificaciones
Finalmente comentar que este sistema de alertas alimentarias protege a los consumidores con dos acciones, una evitando que alimentos inseguros entren en la cadena alimentaría y la segunda inmovilizando aquellos otros que ya se están comercializando, no obstante habrá que seguir mejorando las notificaciones al RASFF, sobre todo las notificaciones de alertas. Y especialmente en el caso de España puesto que dichas notificaciones, es decir las surgidas de los controles realizados por las autoridades sanitarias, resultan muy bajas en relación con las de otros Estados miembros.