
Como ya comentaba en la noticia ¿Se entiende el etiquetado de los alimentos?, la información del etiquetado se está complicando cada vez más, tanto por los requisitos obligatorios que se exige en la legislación comunitaria como por la información que voluntariamente pueden incorporar las empresas alimentarias para informar de los beneficios nutricionales de los alimentos que comercializan, lo que se llama el etiquetado nutricional, es decir la cantidad de energía, de grasa, de hidratos de carbono, de proteínas y otros nutrientes que contiene el alimento. Pero ¿cómo podemos utilizar esa información?, ¿sumamos todas las calorías de los alimentos envasados y las que calculamos para los alimentos sin envasar que consumimos en un día, de forma que sea posible conocer si estamos cubriendo las necesidades diarias para mantener nuestro peso ideal?. Resulta un poco complicado...
Los británicos, que se caracterizan por su carácter pragmático, parece que han dado con la solución a estos problemas, por lo menos en lo referente a determinados elementos de la dieta, concretamente aquéllos que, a partir de determinadas cantidades, pueden no ser beneficiosos para la salud, como son las grasas (especialmente las saturadas) , la sal y el azúcar.
El sistema establecido por la Food Standards Agency (FSA) o lo que es lo mismo la Agencia de Normas Alimentarias del Reino Unido, que tiene carácter recomendado para las industrias alimentarias, restaurantes y comercios minoristas británicos, consiste en incluir en el etiquetado de los alimentos los tres colores del semáforo (verde, ámbar y rojo) para los elementos: grasa total, grasa saturada, sal y azúcar, con las cantidades de cada nutriente que contiene el alimento en cuestión y las menciones bajo, medio o alto.
El objetivo de este sistema es conseguir que los británicos puedan disfrutar de una dieta saludable, como dicen ellos "a healthy diet" de una forma sencilla y rápida, es decir, puedan elegir de un golpe de vista aquellos alimentos que les son más beneficiosos para su salud y evitar problemas de sobrepeso u obesidad.
En principio, este sistema parece sencillo y muy beneficioso para los consumidores pero ¿de qué forma afecta a la industria alimentaria británica, sobre todo a las empresas que producen alimentos con mucha cantidad de grasa, azúcar o sal?. Al ser un sistema recomendado y promovido por la FSA, de momento han conseguido que algunos productos alimenticios de 22 empresas inglesas incorporen el semáforo en sus etiquetas, la mayoría de ellos con luces verde y ámbar. El incentivo está claro, consiste en publicar los productos y las marcas que llevan el semáforo en su etiqueta, en la web de la FSA. La última incorporación al grupo de empresas se publicó en la web de la FSA el pasado 17 de marzo y es un grupo de restaurantes llamado Yo! Sushi que, según informa la FSA, es el primer catering que adopta el sistema de las luces del semáforo. Inserto unas patatas chips de una empresa inglesa con el distintivo del semáforo
¡Están de suerte los consumidores británicos!, aunque no tanto algunas de sus industrias.
